ESTRUCTURAS DE RECORRIDO.
Néstor Delgado.
Ateneo de La Laguna. 2008

En un vacío que nos parece irremediable, preferimos que la caída sea en espiral. Desaparecer en un punto del parque y aparecer en otro. Descubrir que la seguridad de nuestros actos depende de estructuras de recorrido, de caminos formados. Estructuras por donde deslizarnos, inanimados pero intensificados. Peligros controlados, territorios entrelazados pero individualistas. La fotografía de nuestro propio rostro en un rictus descontrolado, olvidados de nosotros mismos en la distancia de un recorrido alocado. El mecanismo de un pequeño viaje, la estructura de un trayecto en el que todo destaca por su intensidad.

Zygmunt Bauman describía ya la nuestra como una sociedad líquida, como un mundo carente de centro que se mantiene en estabilidad por liquidez. En esta sociedad nada queda lo suficientemente sólido como para permanecer estable. Las estructuras flexibles resultan paradójicas, al igual que el turista en bañador que deambula por paisajes temáticos. El mundo parece estar hecho para ser sentido y el tobogán se presenta como una estructura perfecta para escapar de lo ordinario.
Nuestras fugas.